sábado, 31 de marzo de 2007

Estudios Culturales




Introducción

Suelen presentarse los Estudios Culturales (EC a partir de ahora) como la última gran tendencia de la actividad intelectual. Una tendencia que se presenta,en el contexto del posmodernismo, como alternativa a disciplinas académicas como la sociología, la antropología, las ciencias de la comunicación y la crítica literaria. Quienes siguen esta corriente convierten en objeto preferente de investigación la cultura popular o, más exactamente, se centran en "la observación etnográfica de las dispersiones y fragmentaciones político-sociales y discursivas producidas por el capitalismo tardío" (Grüber, 1998). Sus trabajos denotan un voluntario alejamiento respecto de la metodología y la terminología científicas, lo que hace que resulte difícil vincularlos a alguna teoría concreta. Y es que, en definitiva, los EC se presentan (siguiendo de cerca en este punto a la Deconstrucción) como una actividad intelectual que se emancipa de las disciplinas constituidas. Sobre esta cuestión se ha dicho también que los EC, más que interdisciplinarios, son antidisciplinarios, en el sentido de que mantienen una tensa relación con las disciplinas académicas. Uno de los ejes fundamentales que los sigue definiendo es su relación con las disciplinas establecidas, son esencialmente eclécticos, de formación amorfa. Los EC rechazan las rígidas delimitaciones intelectuales y quieren abrazarlo todo con absoluta libertad. Pero como quién mucho abarca poco aprieta, a veces las investigaciones pecan de cierta superficialidad y esto es lo que, sobre todo en la década de 1990, ha ido denunciándose cada vez con mayor frecuencia. Porque al acudir a conceptos de otras disciplinas tratando de no perder su propia especificidad u originalidad, los EC acaban siendo una superposición de perspectivas disciplinarias. Por otra parte, los problemas del eclecticismo son evidentes: no termina de configurarse un método propio, suficientemente sólido. Se utilizan conceptos y procedimientos de investigación de muy variadas fuentes: de las teorías de comunicación, de la Semiótica, del Estructuralismo, del Psicoanálisis, de la Antropología, de la Sociología, de la Filosofía, etc. Así, fácilmente se adivina que detrás (o mejor, en la base) de los EC están Jakobson, Lévi-Strauss, Althusser, Bourdieu o Lacan. Y quienes están familiarizados con las obras de estos autores se sienten con derecho a figurar entre los culturalistas, de ahí que los EC hayan sido comparados con un paraguas bajo el cual se reúne mucha, demasiada gente que quiere tener un emblema en común, sin darse cuenta de que tal vez el paraguas no es lo suficientemente amplio como para garantizar la protección de todos.

Las distintas modalidades

Suele situarse el comienzo de los EC en la Inglaterra de 1956, momento en el que una serie de intelectuales de considerable prestigio inician un movimiento de toma de distancia del marxismo dogmático dominante en el Partido Comunista británico, para adptar lo que ellos mismos llamaron una versión compleja y crítica de un marxismo culturalista, más atento a las especifidades y autonomías de las antiguas "superestructuras", incluyendo el arte y la literatura. Con el tiempo, las relaciones entre el marxismo y los EC se irán deteriorando, a medida que los culturalistas se interesan más por las corrientes des postestructuralismo, sobre todo por los trabajo de Foucault, Derrida y Lacan.
Existen dos modalidades de los EC: Forjado por el corpus de Williams-Thompson-Hoggart- Hall:se encuentra totalmente anclada en un contexto concreto, el delimitado por la cultura inglesa. Esto cuatro autores son considerados los fundadores de esta corriente de análisis literario. Una agrupación que sigue una tendencia más generalista. Es lo que hoy se conoce por EC en un sentido amplio.

Principales temas de interés

El triunfo absoluto del movimiento se da en la década de 1990. Los temas de las múltiples monografías que han editado son recurrentes y pueden ser reducidos a un número bastante modesto: género y sexualidad (gay, lesbian o queer Studies), identidad cultural y nacional, colonialismo y postcolonialismo, raza y etnicidad, cultura popular, estética, discurso y textualidad, ecosistema, tecnocultura, ciencia y ecología, pedagogía, historia, globalización en la era posmoderna. Con solo examinar esta lista se entiende de inmediato que gran parte del interés que suscitan los EC está relacionado con el hecho de que los temas tratados resultan atractivos por sí mismos. Y es que la atención prestada a los grupos marginados, a las minorías étnicas, sexuales y culturales, es casi una exigencia de lo "políticamente correcto": implica estar de acuerdo con los movimientos antirracistas, antisexistas, etc. Lo que incide, por cierto, en la cuestión del compromiso de los intelectuales con los nuevos grupos sociales o microgrupos. Esta observación ha sido hecha a menudo y los culturalistas han reaccionado a la defensiva frente a ella, sintiéndose atacados, acusados de trabajar en cuestiones que poseen un atractivo superficial. Es interesante lo que afirma Carlos Reynoso (2000) al respecto: "Dejemos de lado que los estudios sean o no superficiales, porque en un juicio semejante siempre habrá espacio para la subjetividad. Pero ¿no son ellos en efecto glamorosos? [...] ¿No recurren ellos mismos a su sustancia temática para publicitar su propio atractivo? ¿No hay acaso en la celebración del interés que despiertan los EC, antes que en el examen de su factor teórico, una pizca de ese espíritu mediático que hace que un producto termine juzgándose por su potencial de recaudación?" Los EC han dado cabida en sus investigaciones a géneros antes considerados de mala calidad ( western, novela rosa, novela negra, etc.) y también a productos procedentes de otros ámbitos artísticos (música, fotografía, cine, pintura, etc.) y a productos culturales como la televisión, la publicidad, las revistas de moda, etc., y lo más curioso es que todo este material, cuya presencia hubiera resultado antes difícilmente planteable en un ámbito académico universitario, es examinado en igualdad de condiciones, sin que se establezcan jerarquías de valor. En cuanto a los temas más recreados en los EC, conviene advertir que no todos los autores están de acuerdo en aceptar como Cultural Studies los estudios de género, los estudios gay, lesbian, los estudios sobre el multiculturalismo, sobre el postcolonialismo, etc. Acerca de este último caso, por ejemplo, lo cierto es que hasta fines de la década de 1980, ningún autor de los EC alude a la teoría postcolonial. Y el caso es que esta corriente ha sido considerada como el último y más interesante desarrollo de los EC. Se utiliza el término 'postcolonial' en referencia a cualquier cultura que haya sufrido un proceso imperialista desde los comienzos de las colonizaciones o bien, en un sentido más restringido, en referencia a los imperios coloniales del siglo XIX. Lo importante es destacar la tensión que la cultura colonizada mantiene con el poder imperial. Una de las imposiciones de la hegemonía colonizadora es la de la lengua de la metrópoli (y, en consecuencia, tamibén de su literatura) en detrimento de la lengua autóctona y de la producción cultural de la comunidad colonizada. Esta cuestión es de suma importancia teniendo en cuenta que el control sobre la lengua resulta determinante porque es la manera más eficaz de expresar todo un mundo conceptual. Sin duda, lengua y literatura están al servicio del imperialismo. Por otra parte, lo cierto es que, pese a presumir de ser una actividad intelectual plural, tolerante, que participa como ninguna de la apertura hacia el Otro o lo Otro característica del posmodernismo, los EC causan la impresión de ser bastante esclusivistas y censores, pues permiten que se hable abiertamente de unos temas (de las minorías étnicas, culturales, sexuales, etc.) pero rechazan (también abiertamente) otros. Así lo denuncia Terry Eagleton (1997) "Por su ostentosa apertura hacia el Otro, el posmodernismo puede ser casi tan exclusivista y censor como las ortodoxias a las que se opone. Se puede hablar largo y tendido de la cultura humana, pero no de la naturaleza humana; de genero, pero no de clase; de cuerpo, pero no de biología; de jouissance, pero no de justicia; de poscolonialismo, pero no de la pequeña burguesía. Es una heterodoxia evidentemente ortodoxa que, como forma imaginaria de identidad, necesita sus cucos y sus espantapájaros para seguir en el negocio." Lo que está claro es que los EC han obligado a enfrentarse a la alteridad, y esto puede suponer, en muchos casos, un mejor conocimiento de la propia cultura, pues al abordar el examen de lo Otro, inevitablemente afloran los propios prejuicios, las contaminaciones propias desde las que se ve lo ajeno.

Texto resumido del capítulo 17 de:
DAVID VIÑAS PIQUER, Historia de la crítica literaria