martes, 1 de mayo de 2007

Elementos para la definición del lenguaje. 1


El lenguaje y la organización del entorno
Con una lengua organizamos nuestro entorno, el mundo en que vivimos y sometemos nuestras percepciones a diversos grados de abastracción: este espécimen del reino vegetal y aquel otro son pinos (pese a sus diferencias de tamaño, forma y situación); este pino y aquel roble son árboles; estos árboles, aquella yegua y una caja son cosas o entidades. Y unos objetos son grandes, mientras que otros son pequeños. POr otra parte, los infinitos eslabones de la cadena cromática son divididos en siete (o menos, o más) segmentos a los que asignamos el nombre de un color. De este modo, la ilimitada variedad de las percepciones se ve reducida a un número limitado de tipos de objetos y de tipos de fenómenos. Esta reducción es la que permite el entendimiento entre los seres humanos, porque si nuestras irrepetibles impresiones recibiesen expresiones lingüísticas igualmene irrepetibles, la comunicación sería imposible y solo seríamos capaces de expresar nuestro más radical aislamiento. Así pues, la comunicación es posible gracias a la organización y reducción que del mundo hacemos por medio del lenguaje. Vale la pena notar aquí que la capacidad de abstracción no es un privilegio de los lógicos y los filósofos; cualquier ser humano, por el mero hecho de poseer una lengua, es un consumado maestro de la abstracción. Tenemos un nuevo dato, pues, para la definición del lenguaje: con él reducimos y ordenamos las percepciones del entorno

JESÚS TUSÓN, Lingüística