viernes, 20 de julio de 2007

JOSÉ MORENO VILLA. "¿Para qué?"

¿Para qué todo esto: sacar esquejes y plantarlos,
soltar globos al polo, engendrar infelices niños,
leer de crímenes -todo es crimen en novelas, teatros,
cines y gacetas-,
aventar los delirios y mecer confianzas?
¿Para qué? ¿Para qué la rubia que se dilapida,
el chófer que apuñala en el merendero
y el libro de investigación criminal descubierto en el Vaticano?
¿Para qué la ceja fruncida y el aspaviento del marido,
la horca y la caja de la funeraria locuela?
¿Para qué la memtempsicosis, la mosca,
el canuto de recluta y la gota serena?
¿Para qué bendecir, maldecir, estrangular,
pavonearse sin sombrero y con junco,
decir a la joven mentiras sobre lo eterno
y sentarse con el wisky en los labios?
¿Para qué la ruta que termina en la selva,
el pájaro que no trae mensaje,
la novia que saca polvo de un pozo?
¿Para qué destrenzar y catalogar ideas
si luego viene el huracán y te arrodillas?
Hay, entonces, toda una claudicación
y tu plumero se empapa de barro.
¿Para qué los cincuenta años de amor
si has de entregar a tu novia un pelele de humo?
¿Para qué vencer resistencias inútiles
cuando la lechuza bebe aceite y le va bien?
¿Para qué los pasaportes internacionales
si las escaleras no llegan a su debido tiempo?
¿Para qué las gárgolas en agosto
y los tirantes en la bendita melancolía del Sahara?
¿Para qué yo, tú, él?
¿Para qué la brisa que orea los cementerios?

JOSÉ MORENO VILLA, La música que llevaba (1913-1947)