sábado, 21 de julio de 2007

Literatura y revolución durante el primer tercio del siglo XX


  • Un obrero a Thomas Mann con motivo de una lectura pública:
"¿Le parece a usted lícito congregar a un millar de personas para leerles una narración puramente imaginaria, entretenerles con arte y acabar recibiendo sus aplausos con complacencia? ¿No se da usted cuenta de que esto es una monstruosidad? ¡Qué grado de egotismo, de ignorancia, de desaprensión se necesita para que un hombre se limite a un ejercicio de ese género, se ponga exclusivamente al servicio de un ideal de belleza, y, para colmo, se considere orgulloso de ello y acepte el agradecimiento del público, mientras subsisten condiciones de vida que engendran la lucha de clases, único empleo digno de la inteligencia!

  • César Vallejo, "Un reportaje en Rusia. Vladimiro Maiakosvski", en Bolívar, nº 6. 1930:
"El arte debe ser controlado por la razón... Debe siempre servir a la propapaganda política, y trabajar con ideas preconcebidas y claras, y hasta debe desarrollarse en tesis, como una teoría algebraica. ¿Los temas? La salud colectiva, el trabajo, la justicia, la alegría de vivir y servir a la Humanidad."
  • Emmanuel Berl, autor de Muerte del pensamiento burgués y Muerte de la moral burguesa
"Entre la cultura, forma de una herencia, y el proletariado, masa de no heredados, no existe reconciliación"
  • Enrique Azcoaga, en Hoja literaria, abril, 1933:
"El poeta es la antítesis de la sociedad.
La sociedad es en capacidad, lo contrario del poeta. La sociedad es el resultado impotente de los hombres que no pueden soportar su dura soledad sublime. La colectividad es la negación de la sociedad mientras que el poeta es soledad y solo soledad.
El poeta no es hombre social. El poeta no es parte colectiva. Porque el hombre social, sabe poco de soledad. La mayoría de las veces, no sabe. El poeta, sí. Su ser, es precisamente saberse solo."