miércoles, 29 de agosto de 2007

Fryderyk Chopin


Nació en Zelazowa-Wola (cerca de Varsovia) en 1810 y murió en París en 1849. Los polacos lo consideran su compositor nacional, junto con Szymanowski. Fue un niño imaginativo, que a los seis años compuso versos y a los site escribió su primera polonesa. Se presentó ante el público a los nueve años. Había estudiado piano él solo. En el Conservatorio de Varsovia estudió armonía y composición con el profesor Elsner. En 1829 se presentó en Viena con gran éxito. Sus primeras composiciones para piano le dieron una gran popularidad. Schumann le trató de genio. En 1830 inició un "viaje de estudios" que le llevó a Breslau, Dresde, Praga, viena, Munich, Stúttgart -donde se enteró con gran emoción de la toma de Varsovia por los rusos-, llegando finalmente a París, donde decidió establecerse para no regresar a un país ocupado. Su concierto de presentación no tuvo mucho éxito, pero la alta sociedad le arropó, pagándole espléndidamente sus lecciones de piano. Esto le resultó muy agradable, pues nunca le había gustado la vida de concertista. Se calcula que en toda su vida no dio más de una treintena de conciertos. Invitado a todos los salones, en el de la princesa Marie d'Agoult, Franz Liszt le presentó a Georg Sand. Esta despertó en él una gran curiosidad, que pronto se transformó en gran pasión. Empezaron a manifestarse los primeros síntomas de la enfermedad que acabaría con su vida. Los médicos le aconsejaron un clima más cálido, y ambos, Chopin y George Sand, pasaron el invierno de 1838 en la cartuja de Valldemosa, en Mallorca, donde llegaron después de una corta estancia en Barcelona. Las lluvias y la fuerte humedad no fueron muy piadosas con Chopin, y su estancia en la isla no contribuyó a mejorar su salud. Allí compuso, entre otras obras, sus famosos veinticuatro Preludios. De vuelta a París, continuaron juntos y pasaron los veranos en Nohant, cerca de Châteauroux, en casa de George Sand, donde ella recibiía a los mayores artistas del momento (Liszt, Balzac, Delacroix, Arago...). Ella quería sustraer al músico enfermizo de la atmósfera poco sana de los salones parisinos, pero los excesivos cuidados maternales que le prodigó resultaron más perjudiciales que beneficiosos, pues le restaron posibilidades de defensas naturales y psicológicas, y contribuyeron a crear la abusurda y morbosa leyenda del "poeta moribundo". De odas maneras, la paz que se disfrutaba en Nohant fue muy buena para su labor compositiva, pues fue allí donde escribió sus mejores obras. En 1847 se rompió su relación por razones muy complejas, principalmente de orden familiar. Se instaló en París, ciudad que sólo abandonó para unos pocos viajes. Viajó a Alemania para visitar a Mendelssohn y Schumann, y a Londres. En 1848, tras dar su último concierto en París, realizó una gira de cuatro conciertos por Inglaterra, organizados por una alumna que estaba enamorada de él. En 1849, agotado por su enfermedad, murió en su apartamento de la Place Vendôme. Conforme a sus deseos, en su funeral se interpretó el Réquiem de Mozart. Fue enterrado en el cementerio del padre Lachaise, excepto su corazón que fue mandado a Varsovia, donde se conserva como una gran reliquia en la iglesia de la Santa Cruz. El médico que le había tratado su enfermedad y que firmó su defunción indicando tuberculosis en los pulmones y en la laringe como la causa, quedó desconcertado tras practicarle la autopsia, pues no halló ningún rastro de tuberculosis, y declaró que desconocía la enfermedad que le había causado la muerte. Actualmente, y estudiando los síntomas que se sabe que padeció en vida, los expertos parecen inclinarse por una fibrosis quística. Aunque fue un hombre muy culto, no dejó que su cultura influyera en su música. La pureza de esta le acerca más a Mozart o Schubert. La principal baza de su música son sus bellísimas melodías, enriquecidas por unas ornamentaciones que en ningún caso son superfluas. Sus armonias son originales y osadas. Su modelo era Mozart, de quien interpretaba una pieza en todos sus conciertos, y admiraba, por encima de todos, a Bach. Tenía una pasión por la contención y detestaba la exageración; no soportaba la música de Meyerbeer o de Berlioz. Prácticamente toda su obra estuvo dedicada al piano. Únicas excepciones: un trío, una sonata para violoncelo y piano, unas variaciones para flauta y diecisiete canciones polonesas. Para piano y orquesta escribió dos conciertos y unas juveniles Variaciones sobre un aria de Mozart. Para piano solo, veintiseis preludios, veintisiete estudios, diecinueve valses, cuatro baladas, cuatro impromptus, cuatro scherzi, catorce polonesas, cincuenta y una mazurcas, veinte nocturnos, cuatro rondós, cuatro series de variaciones, una fantasía, una fantasía-Impromptu, una barcarola, una berceuse y tres sonatas.

Polonesa completa