domingo, 23 de septiembre de 2007

23 de septiembre de 1939, muere Sigmund Freud. Lo siniestro en la realidad y en la ficción según sus investigaciones


En los cuentos de E.T.A. Hoffmann, a quien considera "el maestro sin par de lo siniestro en la literatura", Freud hace un estudio de lo siniestro, que define como aquello que "causa espanto precisamente porque no es conocido, familiar, aunque aclara que no todo lo novedoso, lógicamente, resulta siniestro, sino que a lo desacostumbrado, a lo innovador, tiene que sumársele algo para que se convierta en siniestro. Sigue sus investigaciones en busca de eso que se agrega a lo nuevo y empieza a sospechar que lo siniestro es "todo lo que debía permanecer oculto, secreto, pero que se ha manifestado"
Propone distinguir entro "lo siniestro que se vivencia" y "lo siniestro que únicamente se imagina o se conoce por referencias":
Lo siniestro vivenciado es lo que, según Freud, se refiere a cosas antiguamente familiares y luego reprimidas que regresan. En esta categoría entra lo siniestro que procede de complejos infantiles reprimidos y fantasías intrauterinas y también lo siniestro que procede de la omnipotencia del pensamiento (por ejemplo, la creencia de que lo que uno piensa se va a cumplir: pensar la muerte de alguien, o la propia muerte, o cualquier otro hecho), lo siniestro que procede de las fuerzas ocultas, lo siniestro que procede del retorno de los muertos, etc. En el caso de los complejos infantiles o de las fantasías intrauterinas, se produce la represión de un contenido psíquico que luego retorna. En los otros casos citados, lo que regresa y había sido reprimido (superado) no es un contenido psíquico, sino antiguas creencias que sobreviven en nosotros y se mantienen al acecho, a la espera de que algo les permita reaparecer. Así lo explica Freud: "lo siniestro en las vivencias se da cuando complejos infantiles reprimidos son reanimados por una impresión exterior, o cuando convicciones primitivas superadas parecen hallar una nueva confirmación."
Sin embargo, lo siniestro en la ficción (en la obra literaria) requiere, según Freud, un examen por separado. Primero porque su variedad es mayor que en el caso de lo siniestro vivencial. Y, sobre todo, porque no se da un requisito básico que sí se da en lo vivido como siniestro: que se llegue a dudar de si lo increíble superado no podría ser posible en la realidad. Esta condición queda anulada en el mundo de la ficción porque el mundo ficcional puede alejarse considerablemente de la realidad y, entonces, todo lo que en él sucede escapa a la prueba de realidad. Allí pueden aparecer seres sobrenaturales, demonios, espíritus, etc., y no causar ningún efecto siniestro porque lo único que hacen es marcar las convenciones de una realidad poética. Otra cosa distinta sucede si el poeta decide situarse en el terreno de la realidad común, ajustarse a las leyes de la realidad y no a las que él mismo inventa. Entonces sí que lo siniestro puede aparecer porque se da en las mismas condiciones que en la vida. Incluso sucede que "el poeta puede exaltar y multiplicar lo siniestro mucho más allá de lo que es posible en la vida real, haciendo suceder lo que jamás acaecería en la realidad" Además puede utilizar recursos como el de "dejarnos en suspenso, durante largo tiempo, respecto a cuáles son las convenciones que rigen en el mundo por él adoptado; o bien en esquivar hasta el fin, con arte y astucia, una explicación decisiva al respecto". Y ahí sigue cumpliéndose lo que dice Freud acerda de que "la ficción crea nuevas posibilidades de lo siniestro, que no pueden existir en la vida real". Aunque esas nuevas posibilidades se dan en lo siniestro que procede de lo superado (de creencias primitivas superadas) y no en lo siniestro que procede de complejos reprimidos, pues este segundo caso resulta prácticamente idéntico en la poesía y en la vida real.

Texto extraído de:
DAVID VIÑAS PIQUER, Historia de la crítica literaria, Ariel
Imagen:
Tiffany Laurencio: "Window" - Printmaking Other, 2005