domingo, 9 de septiembre de 2007

Emily Dickinson. Poema 381 (1862)

No puedo bailar en puntas de pie-
nadie me lo enseñó-
pero a menudo, en mi mente,
un júbilo me posee,

que si tuviera conocimiento de ballet-
lo demostraría
en piruetas para palidecer a una compañía de ballet-
o enloquecer a una prima donna,

y aunque no tuviera túnica de gasa-
ni rulos en el pelo,
ni saltara en audicencias-como los pájaros,
con una pata en el aire,

ni sacudiera mis formas en bailes de plumas,
ni avanzara en ruedas de nieve
hasta quedar fuera de la vista, en sonido,
la casa me retiene tanto-

nadie sabe que conozco el arte
que menciono -placentera -aquí-
ningún cartel es mi propaganda-
me aclaman como en la Ópera-

Traducción de Silvina Ocampo