lunes, 17 de septiembre de 2007

HUGO VON HOFMANNSTHAL, Balada de la vida exterior

Y crecen niños con ojos profundos,
Que nada saben, crecen y mueren,
Y prosiguen los hombres su camino.

Y los frutos acres se endulzan,
Y caen de noche como pájaros muertos
Y yacen unos días y se pudren.

Y siempre sopla el viento, y siempre de nuevo
Percibimos y hablamos muchas palabras
Y sentimos el placer y el cansancio del cuerpo.

Y los senderos cruzan la hierba y hay lugares,
Aquí y allá, llenos de antorchas, árboles y estanques,
Y amenazantes y mortalmente marchitos...

¿Por qué fueron creados? ¿Y nunca
Se asemejan y son inumerables?
¿Qué alterna risa, llanto y palidez?

¿De qué nos sirve todo esto, a nosotros y a estos juegos,
Pues somos mayores y eternamente solos,
Al caminar, no buscamos ya objetivo alguno?

¿De qué sirve haber visto a menudo tales cosas?
Y, sin embargo, mucho dice el que dice "anochecer",
Una palabra de la que chorrea melancolía y dolor

Cual densa miel de los huecos panales.


Texto extraído de:
HUGO VON HOFMANNSTHAL, Poesía lírica, seguida de Carta de Lord Chandos
Imagen extraída de:
deviantART