sábado, 10 de marzo de 2007

Catedral de Santa Maria del Fiore













Filippo Brunelleschi
Cúpula de la catedral de Santa María del Fiore (Florencia)
1420-36








Florencia es la cuna del nuevo estilo y Brunelleschi el arquitecto que marca la ruptura con el gótico. Su fama la debe a la resolución del problema que planteaba la cobertura del crucero de la catedral de Santa María de las Flores, que salvó con una enorme cúpula en que fundió con sutileza métodos góticos y romanos . El detenido estudio de las ruinas en la ciudad imperial le llevó a recobrar un lenguaje formal ovidado y a investigar sobre la corretalividad de los espacios construidos. Este criterio innovador, aplicado a las plantas basilicales, lo traduce en las iglesias de San Lorenzo y del Espíritu Santo (1430).
Brunelleschi toma de la arquitectura grecorromana, elementos que garantizan una articulación lógica y racional (pilares, columnas, frontón, cornisamiento) y cuyas proporciones fija rigurosamente de acuerdo con el módulo básico (la distancia entre dos columnas) heredado del tratado romano de Vitrubio. En adelante, las proporciones de conjunto, basadas en un sistema de relación matemática, y el tratamiento del espacio se justificarán en razón de una búsqueda de claridad y cohesión que llegará a imponerse como el ideal de la época.

Construcción del Duomo de Santa Maria del Fiore
Aunque no desconocida por los antiguos, la construcción sin cimbras, exigida por la grandiosidad de la cúpula, significaba inventar de nuevo el sistema por el cual esta se cerraba a medida que subía. Ocho espigones o castillos de ladrillo en las aristas del octógono y otros dos en cada paño formaban el armazón que se iba tramando horizontalmente según ganaba en altura. El armazón así contruido no se macizó, sino que se cubrió con un doble casco; uno interior, esférico, y otro exterior, de perfil ojival. El resultado es una cúpula liviana de dos cuerpos, poseedora de la misma rigidez que un cuerpo macizo, rigidez acentuada por la cupulilla o linterna que corona el perfil y que permite dar luz al interior sin dejar el cielo abierto, como ocurre en el Panteón romano.
El sistema de nervios a la gótica y de ligaduras horizontales concéntricas a la romana le sirvió para voltear la doble cúpula. No rompía con la tradición, sino que incorporaba nuevas aportaciones de vocabulario, sintaxis, composición y tipologías.

Bibliografía:
SUREDA, J. : El Renacimiento, Vol. V de la Hª Universal del Arte, Planeta
MARÍAS FRANCI, F.: El Arte del Renacimiento, Anaya