sábado, 10 de marzo de 2007

Pietà Rondanini













Michelangelo Buonarroti
1552-64

Mármol, altura: 195 cm
Castello Sforzesco, Milan








La Piedad Rondanini fue realizada por Miguel Ángel para verter una idea que no pudo llevar a cabo en la catedral de Florencia. Representa la extrema consumación de su lenguaje y la creación de un nuevo lenguaje plástico.
El gran bloque cede de continuo a los golpes del cincel: desaparece la forma grandiosa, amplia; se elude toda insinstencia excesiva en lo físico; la forma se hace "concepto", espíritu en sí misma, en la consumación terrena del cuerpo. Todo principio de belleza corpórea es sustituido por la expresión de un sentimiento puro. Miguel Ángel encuentra la más alta sublimación en el lenguaje de los "Esclavos" de la Academia, en la génesis de su mismo trabajo de escultor; pero aquí no es ya la lucha por librarse de la materia, sino que la misma materia se ha hecho espíritu.
En agosto de 1561 Miguel Ángel mismo donó esta obra, todavía en período de ejecución a Antonio del Francese. La hallamos citada por Vasari, por Daniele da Volterra en dos cartas escritas, respectivamente a Vasari y a Leonardo Buonarroti en marzo y en junio de 1564 tras la muerte de Miguel Ángel (cartas que testimonian que el artista trabajó en ella hasta la víspera de su muerte), y en el inventario de la casa romana de Miguel Ángel, donde se la describe así: "otra estatua iniciada de un Cristo con otra figura encima, juntas, esbozadas y sin terminar". Un siglo más tarde, en 1652, estaba en un taller romano donde la vieron Ottonelli y Berrettini. Quizá de allí pasara al palacio Rondanini, en cuyo patio permaneció durante siglos. Pasó luego a poder de los condes Vimercati-Sanseverino y, en 1952, fue adquirida por el Ayuntamiento de Milán, que la destinó al Museo Cívico del Castello Sforzesco, donde actualmente se halla.
Se acepta, por lo general, que Miguel Ángel empezó a labrar esta obra inmediatamente despúes de haber abandonado la ejecución del grupo existente hoy en la catedral de Florencia. Habiendo quedado sin terminar, atestigua los continuos cambios realizados por el artista durante la ejecución del grupo, trabajado evidentemente en varias etapas. El grupo aparece formado por partes completamente terminadas y no destruidas o rehechas sobre una primera versión y otras partes en curso de elaboración según una segunda versión. Los tiempos de la primera realización son fijados por lo general, entre 1552 y 1553; los de la segunda entre 1554 y 1564.
Algunos han pensado en un estado de insatisfacción, que habría impedido a Miguel Ángel alcanzar el término de la propia visión y le habría hecho abandonar el trabajo, ya sea por el trágico desconcierto que suscitaba en él la eterna discordia entre el espíritu y la materia, ya por la imposibilidad de dar un contenido místico-cristiano a la forma plástico-pagana.
Otros han creído que el súbito abandono del trabajo se debió, por el contrario, a la satisfacción de haber alcanzado el ideal de su propia vsión; o al realce que el inacabado da el relieve plástico en contraste con el acabado; o al mayor patetismo de la expresión que brota de una síntesis extremadamente rápida y árida; o a la mayor apariencia de movimiento que emana de una forma que intenta librarse del bloque; o al amor a las esculturas antiguas, más poderosas y expresivas si están corroídas y mutiladas; o, en fin a lo sugerentes que resultan las figuras emergiendo del mármol sin labrar, pues en ellas la actividad del espíritu humano parece asociarse a las fuerzas cósmicas y, por consiguiente, se aprovecha así un profundo ideal infinito, en lugar del limitado transfondo de una personalidad o de una época.
Quizás, Miguel Ángel, en su práctica de esculpir y "a fuerza de quitar", deteniéndose precisamente en el momento en que la escultura empezaba a orientar poco a poco la creación hacia otros puntos de vista, habría disminuido su excelencia plástica.