sábado, 7 de abril de 2007

¿Búsqueda de la inocencia o perversidad en el siglo XIX?


William Adolphe Bouguereau (1825-1905),
Cupido, 1981



















Lewis Carroll (1832-1898),
Mary Josephine MacDonald,
fotografía














Lewis Carroll,
Xie Kitchen, 1872,
fotofrafía











William Sergeant Kendall (1869-1938)
Child an a mirror, 1913














Edouard Toudouze,
Salomé triunfante, 1886,
óleo




















Paul Chabas (1869-1937),
Primer baño











Karl Larsson (1853-1919),
La habitación de las niñas,
hacia 1895











Matthew Maris (1839-1917),
Butterflies, 1873
















Léon Perrault (1832-1908),
Baco niño, 1897















Paul Chabas,
The Bathers








Paul Chabas,
Jovencitas jugando





William Sergeant Kendall (1869-1938),
Psyche




















"Miró a su amor dormido, cuyos brazos se entrelazaban con su cuello, expresando hasta en el sueño el tierno afán del amor. Yacía graciosamente como un niño, con la cara vuelta hacia él. Pauline parecía estar mirándole todavía y ofreciéndole su maravillosa boca, con los labios separados por su respiración pura y regular... Su actitud de gracioso abandono, tan confiada, se mezclaba con el encanto amoroso de los adorables atractivos de los niños que duermen. Incluso las mujeres más ingeniosas respetan, durante sus horas de vigilia, ciertas convenciones sociales que ponen límites a la libre expresión de sus almas; pero el sueño parece restaurar en ellas la espontaneidad que tanta belleza añade a la infancia. Como una de esas dulces criaturas venidas del cielo a quienes la facultad de razonar todavía no ha enseñado a contener sus gestos, ni la facultad de pensar en ocultar su mirada con secreta vergüenza, Pauline era incapaz ahora, de ruborizarse ante nada"

ÉMILE ZOLA, Piel de zapa




"En Gran Bretaña había una serie de editores como W. T. Stead de la Pall
Mall Gazette, Henry Labouchere del Truth y Ernest Parke del North London
Press, comprometidos cual cruzados en combatir las injusticias sociales
y quienes no temían usar sus periódicos como un vehículo para alcanzar
sus fines. Stead estuvo dispuesto, por ejemplo, a apoyar la lucha contra la
prostitución y el tráfico de niñas, y en julio de 1885 escribió una serie de
artículos en la Gazette bajo el título “The Maiden Tribute of Modern Babylon”
(“El virginal tributo de la Babilonia Moderna”), donde dejaba al descubierto
las duras realidades del tráfico sexual infantil. Los artículos relataron,
con detalles gráficos, la historia de una pequeña niña que había sido
prostituida y vendida en el extranjero; también atacaron la corrupción policial
y la hipocresía de los ricos y poderosos por hacer la vista gorda frente a
una tragedia que ayudaban a crear. Estos artículos fueron un éxito y contribuyeron
a aumentar la presión para que el Parlamento aprobara el Proyecto
de Reforma de la Ley Penal, que aumentaba la edad de consentimiento a los
dieciséis años y prohibía el secuestro con propósitos sexuales de niñas
menores de dieciocho."

Extraído del artículo de John B. Thompson, La transformación de la visibilidad