sábado, 28 de abril de 2007

Esparta. 3


Cualesquiera que sean los orígenes del sistema (cómo, por ejemplo, se creó una diferenciación originaria entre las dos categorías de gente sometida, tan diferentes, periecos e hilotas, o cómo los espartanos monopolizaron a los hilotas que nunca fueron asignados a periecos, los cuales a su vez eran libres de obtener y poseer esclavos genuinos si lo deseaban) las consecuencias en tiempos históricos son bastantes inteligibles. Como veremos, los hilotas, mucho más numerosos que los esclavos de cualquier otro estado griego, incluso Atenas, fueron fundamentales para el establecimiento del sistema único espartano y para la política adoptada por Esparta en el extranjero.
Nuestra ignorancia de la Esparta de la Edad Oscura va todavía más allá, a la totalidad de su primitiva evolución institucional. La arqueología aquí ha sido aún menos útil que de costumbre. El único camino prudente, por lo tanto, es dedicarse inmediatamente a la época arcaica, desde el comienzo del siglo VII, dejando de lado todos los esfuerzos por reconstruir algo coherente a partir de las tradiciones tardías que están impregnadas de ficciones descaradas, incluyendo las que se relacionaron con Licurgo, el legendario legislador. Tampoco nuestros testimonios de la Esparta del siglo VII son abundantes, pero por lo menos tienen bases más firmes; algunos son contemporáneos y se sujetan a los controles normales del análisis histórico. Podemos, por ejemplo, leer los fragmentos del poeta lírico Alcmán, que permiten suponer de inmediato que Esparta en su época estaba aún dentro de la corriente de la evolución cultural griega, cosa que no iba a ocurrir más tarde. Otros signos apuntan en la misma dirección, tales como los hallazgos arqueológicos o la admisible tradición del papel preponderante de Esparta en la evolución de la música griega (tanto si uno cree, como si no, que fue un lidio, de nombre Terpandro, inventor de la lira, el que emigró a Esparta y fundó allí la tradición musical). Podemos leer los fragmentos del poeta Tirteo, que revelan que la Esparta del siglo vil estaba también dentro de la corriente general en su condición de stasis crónica (de nuevo, como ya no le iba a ocurrir nunca más), provocando peleas por la distribución de las tierras, peticiones políticas de los plebeyos (importante factor junto con el nuevo ejército de hoplitas) y conflictos con otros estados del Peloponeso, especialmente con Argos y con Tegea, ciudad destacada de Arcadia.
Hay incluso una curiosa historia de una colonia que Esparta fundó en Taras (actual Tarento) en el sur de Italia hacia el año 700 a.C. En realidad hay dos versiones, cada una de ellas con variantes, que provocaron amargos debates en la antigüedad. De acuerdo con una de ellas (Estrabón IV, 2) los Espartiatas que no habían participado en la conquista de Mesenia, que duró muchos años, fueron después esclavizados por los guerreros que regresaron vencedores, mientras que "los niños nacidos durante la guerra fueron llamados partheníai ( de la palabra parthenos que significa a la vez 'virgen' y 'soltera') y privados de sus derechos. Los partheníai, que eran numorosos, se negaron a aceptar su suerte y conspiraron contra el demos". La conspiración fue descubierta, el oráculo de Delfos aconsejó que se les embarcara hacia Tarento y allí se unieron con los bárbaros y los cretenses que ya se habían instalado en el lugar. En la otra versión, también registrada por Estrabón (VI, 3, 3), las mujeres espartanas enviaron una delegación al ejército cuando la guerra llevaba arrastrándose diez años, protestando por la despoblación, consecuencia inevitable de la guerra. Los mejores jóvenes fueron enviados a casa para procrear, pero cuando todo el ejército regresó, dejaron de "honrar a los partheníai como a los otros y los trataron de ilegítimos. Estos, acto seguido, conspiraron con algunos hilotas y se rebelaron"; la conspiración fue delatada por los hilotas, y de nuevo la fundación de Tarento fue el resultado final.
Aparte de Tarento ( y la participación de Esparta en su establecimiento es cierta aunque uno se tenga que abrir paso por cuentos contradictorios), Esparta nunca estuvo involucrada en el movimiento colonizador arcaico. La razón está en que su territorio era extenso, especialmente después de la conquista de Mesenia, y este factor junto con el sistema de periecos e hilotas constituyó una ruptura fundamental del modelo griego "típico" de desarrollo.

FINLEY, M.I., La Grecia primitiva: Edad el Bronce y Era Arcaica, Crítica-Grijalbo, 1987