jueves, 5 de abril de 2007

Piropos


Digo, pues, que todas, de cualquier estado que fueren, color, edad, ley, nación y condición, grandes y chicas, mayores y menores, jóvenes y viejas, feas y hermosas, enfermas y sanas, las cristianas como las judaicas y las moriscas, negras y morenas, rubias y blancas, cabales y estropeadas, gibosas, parleras y mudas, libres y cautivas, cuantas viven, cualesquiera que sean, creen cosa de verdad todo lo que sueñan; hacen proceso mental de lo que no ven, sin oír la parte ni la defensa; se pronuncian por sola presunción; y sentencian, como sobre cosa de verdad, en lo que de cierto no saben.
Se dan gusto mintiendo; varían siempre; no ríen nunca sin fingir; ríen y lloran por amaño; claman que se sienten morir, cuando más sanas están; si tienen tercianas*, lejos de cuidar su mal, suelen fingir que están dolientes para disimular sus propósitos. Si se las reprende, rehúyen todo género de enseñanza o corrección; pero saben excusar muy bien sus vicios amados y especulan sobre pecados ajenos y aun llegan a atribularse por ellos cuando se confiesan: no dejan de manifestar ninguna circunstancia de los mismos, por los que experimentan ansias, sin empero dolerese de sus propios pecados.
Manifiestan querer lo que menos les agrada: atienden a lo azul y compran de color granate; piden uvas, cuando lo que anhelan son granadas; pero nunca se engañan en cuanto se trata de tomar; su placer es gastar pródigamente, darse tono y elevarse siempre más arriba. [...]

Relatar todas sus maldades sería cosa muy larga: no bastaría la noche entera para hacerlo; he referido algunas solamente para moverte. Quiero concluir de esto que son altaneras, vanas, inhumanas y llenas de vileza. En mil hombes no se halla uno vil, y si en el millar se encuentra algún villano, hácele serlo su cónyuge; le mancilla cualquier mujer, madre inclusive, y de ello saca muy bonito nombre, muy considerado en corte: cornudo, borde, bastardo, malnacido, afeminado, alegrote, mujeriego, bujarrón, concubinario, fornicario y mozo gazapón. No hay hombre ninguno al que se pueda tachar de vicioso, o reputar de zafio, villano y malvado, sino al que ama, desea o tiene alguna participación con cualquiera de ellas.

*Terciana, med., calentura intermitente que se repite cada tres días

Extracto de:
JAUME ROIG, Llibres de les dones o Spill