domingo, 17 de junio de 2007

Dámaso Alonso y T. S. Eliot. Una relación de intertextualidad


Todos los textos literarios conforman una tupida malla y descubrir la intersección de sus hilos no solo es un ejercicio filológico, sino también algo que enriquece nuestras lecturas y actualiza las obras más antiguas en sus relaciones con las posteriores. Los especialistas en teoría(s) de la literatura denominan a estas intersecciones de muchas maneras según sea su naturaleza: paratextualidad, hipertextualidad, metatextualidad, polen de ideas...
Con La tierra baldía, de T.S. Eliot y un poema posterior de Dámaso Alonso que forma parte de Hijos de la ira se puede señalar, como mínimo, dos de estas relaciones textuales. Es bien sabido que La tierra baldía es en sí misma, una obra que hunde sus raíces en diferentes obras de la tradición literaria para dar un fruto totalmente nuevo, a la manera que hizo Joyce con Ulises. Las referencias intertextuales más claras que se observan en la obra de Eliot provienen de la literatura medieval. El título hace referencia a la leyenda del Grial. También sugiere el paraíso perdido bíblico y al infierno dantesco. La obra está impregnada por la angustia que provoca la soledad del hombre, lo que no es una inquietud nueva pero sí, especialmente sentida después de la primera guerra mundial. La pérdida de la inocencia, de la que habló Blake y que luego es retomada por Baudelaire, es actualizada (con explícitas referencias a ambos escritores) por Eliot.
A su vez, Dámaso Alonso publica en 1944 Los hijos de la ira. Más de veinte años después que Eliot, pero la situación de posguerra en la que vive el español es igual de amarga que la posterior a la de 1914 en el resto de Europa. Dámaso Alonso, como Eliot, era un gran conocedor de la tradición literaria, tanto de la culta como de la folklórica. Su trabajo en universidades inglesas y norteamericanas le acercan todavía más a la literatura sajona. La obra de Eliot fue conocida por los poetas de la generación del 27 (de la que Alonso era uno de sus más jóvenes miembros) poco después de su publicación a través de una traducción francesa.
La angustia con la que ambos poetas dan origen a sus respectivas obras, su compartido bagaje cultural y los hechos históricos semejantes que ambos vivieron, da lugar, en este caso, a que los dos poemarios tengan similitudes en las ideas que de ellos se desprenden. Pero además, existen otros elementos que demuestra una relación hipertextual. A continuación he puesto un fragmento de la primera parte de La tierra baldía y uno de los poemas que componen Hijos de la ira donde se puede observar que a partir del verso de Eliot que dice

Ese cadáver que plantaste el año pasado en tu jardín

Dámaso Alonso desarrolla todo un poema en el que la figura clave es

por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo
Dime, ¿qué huerto quiere abonar con nuestra podredumbre?

Ambos utilizan la pregunta retórica refiriéndose a una segunda persona en los versos finales. Por último, el título "Hijos de la ira" es una referencia a los siguientes versos de Eliot:

¿Cuáles son las raíces que se aferran, qué ramas crecen
de esta pétrea basura? Hijo de hombre,
no lo puedes decir, ni adivinar, pues conoces sólo
un montón de imágenes rotas, en que da el sol,
y el árbol muerto no da cobijo, ni el grillo da alivio,
ni la piedra seca da ruido de agua. Sólo
hay sombra bajo esta roca roja...

A su vez, el último verso del fragmento del escritor norteamericano es el famosísimo verso de Baudelaire, que apela con complicidad y de manera burlona Au lecteur

Insomnio tiene su origen en una noticia publicada en los periódicos de que la población de Madrid había alcanzado la cifra de un millón. Para el poeta español la noticia estadística se transforma inmediatamente en una visión de Madrid como cementerio, lo que justifica la imagen de nicho. El poeta recurre a las consagradas imágenes románticas que acompañan las escenas dramáticas: el huracán, el ladrido de los perros y la luz de la luna (gran vaca amarilla). El horror que expresan se aplica al hombre mismo; es el horror de la existencia (podredumbre) humana de la que el poeta es partícipe. La imagen mítica de la luna: vaca se intensifica identificándose con la aungustia fluyente que aparece también en su otro poema Monstruos. Las últimas preguntas retóricas sugieren que Dios es responsable de la injusticia existencial humana.

INSOMNIO (Dámaso Alonso, 1940)

Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas).
A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en este nicho en el que hace 45 años que me pudro,
y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar los perros, o fluir blandamente la luz de la luna.
Y paso largas horas gimiendo como el huracán, ladrando como un perro enfurecido, fluyendo como la leche de la ubre caliente de una gran vaca amarilla.
Y paso largas horas preguntándole a Dios, preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma,
por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad de Madrid,
por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo.
Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre?
¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día, las tristes azucenas letales de tus noches?

El entierro de los muertos (fragmento de La Tierra Baldía, T.S. Eliot, 1923)

Ciudad irreal,
bajo la niebla ocre de un amanecer de invierno,
una muchedumbre fluía sobre el Puente de Londres, tantos,
no tenía ni idea de que la muerte hubiera destruido tantos,
suspiros, cortos e infrecuentes, eran exhalados,
y cada hombre llevaba los ojos clavados un poco por delante de sus pies.
Fluían colina arriba y bajaban King William Street,
adonde Saint Mary Woolnoth daba las horas
con un sonido muerto en la última campanada de las nueve.
Allí vi a alguien que conocía, y le paré, gritando: "¡Stetson!
¡Tú que estuviste embarcado conmigo en Mylae!
Aquel cadáver que plantaste en tu jardín el año pasado,
¿ha empezado a retoñar? ¿Florecerá este año?
¿O ha perturbado su lecho la helada repentina?
¡Manten al Perro lejos de aquí, ya que es amigo de los hombres,
o con sus uñas volverá a desenterrarlo!
¡Tú! hypocrite lecteur! - mon semblabe, - mon frère!