sábado, 16 de junio de 2007

Los 300 de Esparta


En plena edad clásica, en el momento en que el sistema hoplítico es, en principio, la práctica militar tradicional, cuando las virtudes del ciudadano dan lugar a cualidades militares, varias ciudades griegas cuentan dentro de sus fuerzas armadas con soldados de élite, los "elegidos", algunas veces son trescientos, otras, mil. En Plateas, son tresciencientos atenienses de élite los que se encargan de romper los asaltos de la caballería persa. Élide dispone de un cuerpo de trescientos elegidos; Argos confía varias veces su fortuna a una armada de élite: a veces 300, a veces, 1000. Los cuerpos más célebres son los de Tebas y los de Esparta: los trescientos espartanos se enfrentan contra los argianos, contra los mesenos y contra los persas. En Delión, Tebas debe su victoria a un cuerpo de trescientos. No se trata de soldados, elegidos dentro de unas circunstancias excepcionales por sus cualidades de audacia y de coraje: los Trescientos y los Mil forman un grupo aparte. Dentro de la armada de los hoplitas-ciudadanos, ellos aparecen como una suerte de cuerpo muy especializado dentro de las empresas militares. Es precisamente dentro del cuadro de esos cuerpos de élite que se forman, en el cuarto siglo dentro de muchas polis, las unidades enteramente especializadas, consagradas a la guerra: el batallón "sagrado" de los Trescientos Tebanos o de los Mil jóvenes de Argos. Nutridos con los presupuestos de las ciudades, totalmente ocupados en ejercer el oficio de las armas, unidos entre ellos por relaciones de estrecha amistad , son los verdaderos guerreros profesionales que introducen dentro de la ciudad una auténtica clase guerrera. Por su conducta, por su actividad, estos guerreros encarnan todo un aspecto del pasado las polis griegas. Su tradición de especialización militar, sus títulos extrañamente arcaicos (Hippeis en Esparta, como recuerdo de los caballeros del siglo VII, cuando el acaballo era objeto de botín y de razias), nos devuelven a un momento de la historia social que se sitúa sin ambigüedades, en los orígenes mismos de la polis. El ejemplo de Esparta es muy sugestivo. En la época clásica, los 300 Hippeis forman dentro de la armada y dentro de la ciudad de Esparta un grupo doblemente privilegiado tanto como militares como políticos. Los privilegios militares: elegidos por su valor, sometidos a un adiestramiento especial, comandados para "imponer el orden", los Hippagretes juegan un rol militar muy importante; a menudo son los encargados de misiones especiales; también tienen las funciones de policía interior. Privilegios políticos: dentro de la ciudad de Egos, los "Caballeros" constituyen una segunda ciudad: ellos se reúnen en pequeñas asambleas, una especie de "consejo nocturno", convocado para tomar las decisiones políticas excepcionales de las que se excluyen totalmente a los otros ciudadanos de Egos.

Extraído del artículo "La phalange: problèmes et controverses" de Marcel Détienne
Página oficial de la película 300
IMBD