domingo, 24 de junio de 2007

Nabokov opina sobre Dostoievski

"Mi posición con respecto a Dostoyevski es curiosa y difícil. En todos mis cursos abordo la literatura desde el único punto de vista en que la literatura me interesa, esto es, el punto de vista del arte perdurable y el genio indi­vidual. Desde ese punto de vista, Dostoyevski no es un gran escritor, sino un escritor bastante mediocre; con destellos de excelente humor, separados, desgraciadamente, por desiertos de vulgaridad literaria.En Crimen y castigo Raskólnikov, no se sabe por qué, asesina a una anciana prestamista y su hermana. La justicia, en forma de comisario de policia in­exorable, le va cercando lentamente hasta conducirle al fi­nal a una confesión pública, y a través del amor de una noble prostituta se ve llevado a una regeneración espiritual que no parecía tan increíblemente banal en 1866, cuando se escribió el libro, como en nuestros tiempos, en que los lectores experimentados tienden a acoger a las prostitutas nobles con cierto cinismo. Mi dificultad, sin em­bargo, está en que no todos los lectores a quienes me dirijo en esta u otras clases son experimentados. Por lo menos en su tercera parte, me atrevería a decir, no saben distinguir entre literatura auténtica y pseudoliteratura, y para estos lectores Dostoyevski puede parecer más importante y más artístico que esas estupideces que son nuestras novelas históricas americanas o cosas tituladas De aquí a la eternidad y demás majaderías.
Ahora bien, yo voy a hablar con detenimiento de una serie de artistas verdaderamente grandes; y es en este nivel elevado donde hay que criticar a Dostoyevski. Tengo demasiado poco de profesor académico para dar clase sobre temas que no me gusten. Estoy deseoso de desmitificar a Dostoyevski. Pero me doy cuenta de que el sistema de valores que ello implica puede desconcertar a los lectores que no hayan leído mucho."
[...]
"Yo detesto el entrometimiento en las preciosas vidas de los grandes escritores, y detesto el asomarse a fisgar en esas vidas; detesto la vulgaridad del "elemento humano", detesto el frú-frú de faldas y risillas por los pasadizos del tiempo, y ningún biógrafo conseguirá jamás tener un atisbo de mi vida privada; pero una cosa sí he de decir. La refocilada compasión de Dostoyevski por el pueblo, su compasión hacia los humildes y los humillados, esa compasión era puramente emocional, y su personal y lúgubre manera de entender la fe cristiana no le impidió llevar una vida muy alejada de lo que predicaba. León Tolstói, en cambio, como su representante Liovin, era visceralmente incapaz de tolerar que su conciencia pactara con su naturaleza animal, y sufría mucho cada vez que esta última triunfaba por momentos sobre el lado positivo de su personalidad."

VLADIMIR NABOKOV, Curso de Literatura Rusa, Bruguera, B., 1984.