jueves, 19 de julio de 2007

Gramática generativa. 1


Para abordar el análisis de cualquier disciplina, es necesario definir previamente con claridad el objeto de estudio. Uno de los supuestos básicos de los que parte el lingüista consiste en distinguir entre el sistema de principios que configuran la lengua y el uso que el hablante hace de ese sistema. Es evidente que ambas nociones están íntimamente relacionadas, pero conviene diferenciarlas porque existen ciertos márgenes de desajuste entre ellas. Llamaremos competencia al conocimiento que el hablante tiene de su lengua y por actuación entenderemos el conjunto de enunciados producidos por el mismo. La competencia del hablante equivale al conocimiento de la gramática de su lengua. Podemos caracterizar la gramática como un sistema de reglas que generan el conjunto de oraciones de una lengua. Una gramática de este tipo se denomina generativa, porque cualquier oración resulta de aplicar en un determinado orden algunas de las reglas del sistema.
En su uso cotidiano de la lengua, el hablante demuestra que ha interiorizado las reglas de la gramática. Se trata de un conocimiento inconsciente, que no ha precisado de instrucción previa. Durante el período de adquisición, el niño abstrae las reglas de la gramática a partir de los enunciados emitidos en su entorno y sin necesidad de recibir información gramatical explícita. Cuando en la escuela inicia sus primeros cursos de gramática, ya hace tiempo que se ha convertido en un usuario más de su lengua. Si acaso, deberá ser instruido en algunos aspectos que afectan sobre todo a la norma: conjugación de verbos irregulares (haya por haiga, cupe en vez de cabí), uso de los pronombres de tercera persona (le di un libro, no la di un libro), ordenación de los pronombres átonos (se me cayó por me se cayó), concordancias erróneas (había muchos libros en lugar de habían muchos libros), etc. En cambio, no habrá que dedicar ningún esfuerzo para corregir errores que afecten a las reglas generales de la gramática.
Interiorizar las reglas de la gramática resulta el procedimiento más económico y simple de aprender una lengua. De este modo, cualquier hablante que domine el vocabulario preciso estará en disposición de emitir y comprender oraciones que no haya oído previamente, dado que éstas habrán de ajustarse a las rglas gramaticales ya adquiridas. Conocer una lengua es, sobre todo, conocer su gramática.

Ma. LLUÏSA HERNANZ y JOSÉ Ma. BRUCART, La sintaxis. 1. Principios teóricos. La oración simple, 1987