domingo, 29 de julio de 2007

Juan Benet o la novela pertenece al terreno de la estética, no al de la denuncia social


"Para quien no está obligado por su oficio a conocer toda la producción de una determinada rama de la cultura, tarde o temprano aquellos artículos que se conforman con su gusto se van imponiendo a aquellos que gozan de menos predilección. De esa suerte, el gusto -formado a partir de una selección de los conocimientos primeros- se convierte en una determinante principal del conocimiento, que acostumbra a progresar en cuanto aquél, no estando saturado, pueda presentar una vía abierta a la incitación. Me resulta incómodo opinar sobre una corriente literaria [la literatura comprometida política y socialmente] que, por aparejarse muy mal a mi gusto, sólo conocí muy superficialmente: quiero suponer que su mejor justificación está en el hecho de que en aquellos años apenas se podía hacer otra cosa. La situación cultural se hallaba dominada totalmente por la política, de suerte que el más tímido intento de independizar la cultura de la política había de empezar por las zonas fronterizas entre ambas, esto es -y por decirlo así-, las zonas propiamente menos cultas de la cultura. Así, pues, para buscar la independencia de juicio y de gusto era menester pasar a la oposición tanto de la literatura patriótica como de la neutra -fuera blanca, rosa o de acentuado color local-, para lo cual el cúmulo de iniquidades, arbitrariedad e injusticia de la vida social española ofrecía un campo inagotable. La desgracia de esa literatura fiscal es que ni siquiera podía hablar de la tragedia en toda su extensión; estaba casi amordazada, y lo que se leía en las novelas de la acusación era un pálido remedo de lo que pasaba en el país. En cuanto a información, suministraba mucha menos que lo que el hombre despierto podía recoger en la calle, y en cuanto al estilo, había hecho renuncia voluntaria de toda dificultad en gracia de la severidad y la sequedad de las sentencias. Y si bien me parece de poca utilidad establecer el balance cultural ateniéndose a cánones que entonces no eran posibles, es forzoso reconocer que el esfuerzo de aquellos hombres que alzaron su protesta colaboró no poco a una mayor independencia de la cultura y fue el acicate para una reacción que para ser duraredera ha de basarse en algo más que en la oposición a la primera tendencia.

Extraído de: Cuadernos para el diálogo, suplemento nº 19, "Literatura y política (en torno al realismo español), 1971

Algo de Juan Benet
Javier Marías habla de Juan Benet