sábado, 9 de junio de 2007

Jean Rhys, Ford Madox Ford y Neus Canyelles


En poco menos de un mes y medio, por azar, llevé a cabo un ejercicio de algo parecido a la intetextualidad. Leí la novela L'alè del búfal a l'hivern de la escritora mallorquina Neus Canyelles. Traduzco la contraportada:

"Al final de su vida, la escritora Gwen Rees vive su vida retirada en una isla del Mediterráneo, donde comienza a escribir la autobiografía de una trayectoria vital agitada y turbulenta: nacida en las Antillas y emigrada a Inglaterra, ha hecho de corista de cabaret, ha malvivido en lugares inhóspitos y ha resistido numerosos desamores, siempre empecinada en escribir... Cuando todo el mundo la da por muerta, Esther March, una joven escritora obsesionada por la figura de Rees, parte a su encuentro y pasa todo el invierno con ella."

La novela es preciosa y Canyelles dibuja un personaje fascinante de la anciana y torturada escritora. Leerla me proporcionó unos momentos deliciosos y, por supuesto, despertó mi curiosidad sobre Gwen Rees de la que no había oído hablar nunca. La escritora fue una mujer que desde su infancia se sintió desamparada, necesitaba sentirse protegida y nunca lo consiguió, ni con sus varios matrimonios ni con sus muchos y efímeros amantes. Su obsesión era mantenerse hermosa ya que la belleza era la única baza con la que creía contar para encontrar un hombre que la hiciera sentirse segura. Necesitaba un marido o un amante (no sé si le importaba que fuera una u otra cosa) que le diera lo que ella necesitaba: una cálida y bonita habitación que la resguardara del mundo que tan hostil se le presentaba. Para ella escribir era como una maldición que no la dejaba en paz, de la misma manera que su alcoholismo. Gwen escribía bajo el pseudónimo de Jean Rhys. Fue reconocida como una de las mejores escritoras británicas vivas, pero cayó en el olvido a la vez que seguía descenciendo por una espiral de autodestrucción.

Un golpe de suerte (ya que compré el libro sin saber qué me iba a encontrar) me llevó a conocer otra novela con la que disfruté muchísimo: El buen soldado de Ford Madox Ford. Dos parejas de "gente bien" se hacen amigas durante el período comprendido entre las dos guerras europeas del siglo XX. Los cuatro son los perfectos viajeros adinerados que pasaban largas temporadas en balnearios, de modales exquisitos y expresión distante, la que caracteriza a aquellos que, por su educación, están inmunizados contra las pasiones y otros bajos sentimientos. A través de la narración de uno de sus personajes nos adentramos en la vida íntima de estos cuatro amigos, y con una prosa y estructura narrativa magistral, nos muestra hasta qué punto las apariencias engañan.

Volvía a no tener nada qué leer, y encontré en la librería un libro de Jean Rhys Ancho Mar de los Sargazos, así que lo cogí de la estantería como con temor a que me lo fueran a arrebatar. Es una edición de la colección "Letras universales" de Cátedra. Me metí en un bar a tomar un café y empecé a leer el prólogo, el apartado de la biografía de Gwen, con una curiosidad creo que morbosa. Lo que iba leyendo se ajustaba perfectamente a la novela de Neus Canyelles, pero cuál no sería mi sorpresa cuando llegué al párrafo en que se dice que Ford Madox Ford fue su amante. ¡Así que es este Mr. Ford al que Gwen llamaba pidiendo protección, ya en su vejez, en medio de sus borracheras en la novela de la mallorquina!

Esta es la pequeña historia que quería contar. A través de estas tres novelas sentí que mi papel no era solo el de lectora, sino también de expectadora de una historia ya antigua de desamor y soledad.

NEUS CANYELLES, L'alè del búfal a l'hivern
JEAN RHYS, Ancho Mar de los Sargazos
FORD MADOX FORD, El buen soldado