lunes, 6 de agosto de 2007

Charla



- ¿Sabes cómo me gustaría que fuera el mundo?
- ¿Cómo?
- Me gustaría que todo fuera invisible, incorpóreo.Y que nosotros tuviéramos la consciencia de que existimos sólo porque somos capaces de emitir palabras.
- "Hablo, luego existo" -le contestó sonriendo- Y eso, ¿qué ventaja tendría según tú?
- Pues... que entonces, las palabras serían la realidad. Si dijera árbol, el árbol sería la misma palabra. No sería el de la izquierda o el de la derecha, ni el más alto ni el más bajo, sería sólo eso, lo que he nombrado.
- Pero así, no habría diversidad, un árbol siempre sería igual a otro.
- No, porque para eso estarían los adjetivos. Si digo que hay un árbol de un verde maravilloso, sería maravilloso de verdad, para mí y para ti, si fueras el que me oyera nombrarlo.
- Ya hay cosas maravillosas en el mundo, no hace falta que seamos invisibles para que existan.
- Pero no todos tenemos acceso a ellas. Además, eso no es lo importante de la cuestión.
- ¿Que es....?
- Que si todo fueran palabras no habría dudas, ni mentiras. Si te digo que estoy caminando no podría engañarte porque el verbo sería el hecho. Me creerías.
- No sé si me gustaría un mundo en el que no existiera la duda, el misterio de lo que no conocemos o de lo que no queremos dar a conocer.
- Ya. Pero en un mundo así las cosas serían lo que son, no serían ambiguas ni falsas. No habría lugar para la mentira, las palabras no podrían usarse para la manipulación por muy bien engarzadas que estuvieran las unas con las otras, porque las cosas se harían reales a medida que las fuéramos nombrando.
- No sé cómo se te ocurren cosas tan..., tan...
- ¿Tontas? Porque me gustaría que todo fuera más simple.