sábado, 4 de agosto de 2007

El libro griego más antiguo que se ha conservado


El libro griego más antiguo conocido por nosotros es una copia del nòmos de Timoteo, Los persas, que, como la mayor parte de los textos literarios de cierta extensión conservados en papiro, fue encontrado en una tumba, precisamente en Abusir, no lejos de Menfis. Los objetos que lo acompañaban dentro del sarcófago, una bolsa de cuero y un bastón, ni siquiera son datables fácilmente de por sí, pero las sepulturas circundantes se remontan al siglo IV a.C., antes de la época de Alejandro, y la hipótesis de que este rollo fuese la valiosa propiedad de un músico itinerante, quizá de Jonia, que habría sido capaz de atraer a un público dispuesto a escuchar incluso música griega contemporánea en un país extranjero, resulta sugerente. El rollo está redactado sobre columnas de escritura muy alargadas: en las fotografías se puede ver una sola cada vez porque los restauradores, por necesidades técnicas, cortaron el libro columna por columna. Son versos; pero no nos debe sorprender el hecho de que no haya división tras las cláusulas métricas, desde el momento en que ni siquiera las letras están divididas en grupos correspondientes a palabras. La impresión de antigüedad viene dada también por el carácter general de la escritura y en particular por la forma "epigráfica" de algunas letras: la sigma angular en tres o cuatro rasgos; la pi con su segunda asta vertical que no desciende hasta la línea inferior, la epsilon de forma cuadrada. Ninguna letra en concreto se extiende más que las otras, sea por arriba o por debajo de la línea, sea en sentido horizontal, y cada una, se se la traza con cuidado, puede ser inscrita en un cuadrado: quizá es este hecho, más que la forma de las letras, el que confiere a la escritura un aspecto de inscripción en piedra y parece apoyar la idea de que los mejores libros atenienses pudieron haberse escrito stocheidòn [en vertical], como las inscripciones.

Texto extraído de:
GUGLIELMO CAVALLO, Libros, editores y público en el Mundo Antiguo
El papiro se conserva en Berlín, Staatliche Museen, P. Berol, Inv. 9875