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domingo, 14 de octubre de 2007

Definiciones de antropología: Cl. Lévi-Strauss

La antropología no se distingue de las otras ciencias humanas y sociales por un tema de estudio propio. La historia ha querido que comenzara interesándose en las sociedades llamadas "salvajes" o "primitivas" [...]. Pero este interés es compartido en forma creciente por otras disciplinas, en particular la demografía, la psicología social, la ciencia política y el derecho. [...] ¿Qué es entonces la antropología? Por el momento, limitémonos a decir que deriva de una cierta concepción del mundo o de una manera original de plantear los problemas, cosas ambas descubiertas con ocasión del estudio de fenómenos sociales que no necesariamente son más simples [...] que los que tienen por teatro la sociedad del observador, pero que -en razón de las grandes diferencias que presentan en comparación con estos últimos- ponen de manifiesto ciertas propiedades generales de la vida social que el antropólogo toma como objeto de estudio.

CLAUDE LÉVI-STRAUSS, "El lugar de la antropología" en Antropología estructural, 1960

domingo, 23 de septiembre de 2007

Definiciones de antropología: A.B. Radckiffe-Brown

"La antropología social puede definirse como la investigación de la naturaleza de las sociedades humanas mediante la comparación sistemática de sociedades de diferentes tipos, prestando una especial atención a las formas más simples de las sociedades de los pueblos primitivos, salvajes o pre-alfabetizados [...] Podemos decir que ésta [la antropología] se caracteriza por cierto método de investigación, que puede aplicarse tanto a las sociedades primitivas como a comunidades con cantidades reducidas de sociedades civilizada, y que en la búsqueda de sus finalidades teóricas, la antropología social está obligada a prestar una especial atención a las sociedades que denominamos primitivas."

ALFRED REGINALD RADCLIFEE-BROWN (1975) [original de 1950] "Antropología social". En LLOBERA, J.R. (ed) La antropología social como ciencia, Anagrama

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Historia de las teorías de la cultura: 4. El evolucionismo marxista

Es importante darse cuenta de que, si bien los escritos de Karl Marx se oponían diametralmente al darwinismo social, el marxismo fue también fuertemente influenciado por las nociones prevalecientes en el siglo XIX de evolución y progreso cultural. Marx vio las culturas pasando por las etapas de comunismo primitivo, sociedad esclavista, feudalismo, capitalismo y comunismo. También, como muchos de sus contemporáneos, Marx vio las culturas pasando por las etapas de comunismo primitivo, sociedad esclavista, feudalismo, capitalismo y comunismo. También, como mucho de sus contemporáneos, Marx recalcó la importancia de la lucha en el logro de la evolución y el progreso cultural. Toda la historia, según Marx, era el resultado de la lucha entre las clases sociales por el control de los medios de producción. La clase proletaria, cuya existencia había sido provocada por el capitalismo, estaba destinada a abolir la propiedad privada y a provocar la etapa final de la historia: el comunismo. Después de leer la Ancient Society de Morgan, Marx y su compañero Friedrich Engels pensaron que habían encontrado una confirmación de su idea de que durante la primera etapa de evolución cultural no hubo propiedad privada y de que las sucesivas etapas de progreso cultural han sido provocadas por cambios en el "modo de producción" -como, por ejemplo, en la concurrencia entre el desarrollo de la agricultura y la transición del salvajismo a la barbarie, en el esquema de Morgan-. La Ancient Society de Morgan, proporcionó la base a Engels para escribir El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, que, hasta la mitad del siglo XX, sirvió como piedra angular de la antropología marxista.

Extraído de:
MARVIN HARRIS, Antropología cultural, Alianza

sábado, 15 de septiembre de 2007

Historia de las teorías de la cultura: 3. Darwinismo social

"Además de la mayor complejidad y detalle de los esquemas evolucionistas del siglo XIX, hubo una diferencia fundamental entre éstos y los esquemas del siglo XVIII de progreso universal. Casi todos los esquemas del siglo XIX (con la visible excepción del marxismo) postularon que las culturas evolucionaron en conjunción con la evolución de los tipos y razas biológicos humanos. No sólo se contemplaban las culturas de la Era Moderna de Europa y América como el pináculo del progreso cultural, sino la raza blanca (especialmente su mitad masculina) como el pináculo del progreso biológico.
Esta fusión del evolucionismo biológico con el evolucionismo cultural se atribuye, aunque incorrectamente, a la influencia de Charles Darwin. De hecho, sin embargo, el desarrollo de las interpretaciones biológicas de la evolución de la cultura precedió a la aparición de El origen de las especies de Darwin, y el mismo Darwin estuvo muy influenciado por filósofos sociales como Thomas Malthus y Herbert Spencer. La noción de Malthus de que el crecimiento de la población conducía a una "lucha por la existencia" inevitable, había sido elaborada por Spencer hasta formar la idea de la "supervivencia del más apto" antes de que Darwin publicase sus teorías sobre la evolución biológica.
El éxito de la teoría de Darwin de la supervivencia del más apto (él la llamó "selección natural") realzó mucho la popularidad del punto de vista de que la evolución cultural dependía de la evolución biológica. Después de la publicación de El origen de las especies de Darwin apareció un movimiento conocido como el darwinismo social, basado en la creencia de que el progreso cultural y biológico dependía del libre juego de las fuerzas competitivas en la lucha del individuo conta el individuo, de la nación contra la nación y de la raza contra la raza. El darwinista social más influente fue Herbert Spencer, que llegó incluso a abogar por el fin de todos los intentos de proporcionar ayuda y alivia a las clases desempleadas y empobrecidas, y a las llamadas clases atrasadas, sobre la base de que esta ayuda interfería con el funcionamiento de la ley de supervivencia del más apto y de que simplemente prolongaba la agonía y agudizaba la miseria de aquellos que eran "no aptos". Spencer utilizó el darwinismo social para justificar el sistema de libre empresa capitalista, y su influencia continúa sintiéndose entre los partidarios del capitalismo sin límites, así como entre los partidarios de la supremacía blanca.

Extraído de:
MARVIN HARRIS,
Antropología cultural, Alianza

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Definiciones de antropología: Ralph Linton

"La antropología acostumbra a ser definida como el estudio del hombre y de sus obras. Una definición así abarca algunas de las ciencias naturales y todas las sociales, pero, a causa de una especie de acuerdo tácito, los antropólogos se han dedicado sobre todo al estudio de los orígenes del hombre y a la clasificación de sus variedades, así como a la investigación sobre la vida de los denominados pueblos primitivos"

RALPH LINTON, Estudio del hombre, 1936

lunes, 10 de septiembre de 2007

Definiciones de cultura: Franz Boas

"La cultura incluye todas las manifestaciones de los hábitos sociales de una comunidad, las reacciones del individuo en la medida en que se ven afectadas por las costumbres del grupo en que vive, y los productos de las actividades humanas en la medida en que se ven determinadas por dichas costumbres"

FRANZ BOAS, 1930

domingo, 9 de septiembre de 2007

Historia de las teorías de la cultura: 2. El evolucionismo del siglo XIX

"La idea de progreso cultural fue la precursora del concepto de evolución cultural que dominó las teorías de la cultura durante el siglo XIX. Las culturas se consideraban generalmente en movimiento a través de diversas etapas de desarrollo, finalizando con algo que se parecía a los estilos de vida euroamericanos. Auguste Comte postuló una progresión de los modos de pensamiento desde el teológico al metafísico y al positivo (científico). Hegel trazó un movimiento desde la época en que sólo había un hombre libre (el tirano asiático), pasando por una época en que había algunos libres (ciudades-estado griegas) hasta una época en que todos serían libres (monarquías constitucionales europeas). Otros escribieron explicando una evolución desde el estatus (esclavo, noble o plebeyo) hasta el contrato (empleado y patrono, comprador y vendedor); desde pequeñas comunidades de gentes que se conocían entre sí hasta sociedades grandes e impersonales; desde el animismo al poteísmo y al monoteísmo; desde la magia a la ciencia; desde las sociedades hortícolas, dominadas por el sexo femenino, hasta las sociedades agrícolas dominadas por el sexo masculino, y desde otras etapas hipotéticas anteriores y más simples a otras más tardías y más complejas. Uno de los esquemas que tuvo más influencia fue el propuesto por el antropólogo norteamericano Lewis Henry Morgan en su libro Ancient Society. Morgan dividió la evolución de la cultura en tres etapas principales: salvajismo, barbarie y civilización. Estas etapas habían figurado en los esquemas evolucionistas ya en el siglo XVI, pero Morgan las subdividió y les confirió un mayor detalle, haciendo mayor referencia a la evidencia etnográfica que cualquier otro. (El mismo Morgan llevó a cabo durante toda su vida un estudio sobre los iroqueses que vivían cerca de su ciudad natal de Rochester, Nueva York.) Morgan sostuvo que la subsistencia del "salvajismo inferior" se había basado exclusivamente en recoger alimentos silvestres, que en él las personas se emparejaban promiscuamente y que la unidad básica de la sociedad era la pequeña "horda" nómada, que tenía propiedad común sobre sus recursos. Durante "el salvajismo superior", se inventaron el arco y las flechas, estaba prohibido el matrimonio entre hermanos y la fiiación era reconocida principalmente a través de las mujeres. Con la invención de la cerámica y el comienzo de la agricultura llegó la transición a la barbarie. Las prohibiciones del incesto se ampliaron para incluir a todos los descendientes por línea femenina, y el clan y la aldea se convirtieron en las unidades básicas.
El desarrollo de la metalurgia marcó la fase superior de la barbarie: la filiación cambió de la línea femenina a la masculina, los hombres se casaban con varias mujeres a la vez (poliginia) y apareció la propiedad privada. La invención de la escritura, el desarrollo del gobierno civil y la aparición de la familia monógama marcaron el comienzo de la "civilización"."

Extraído de:
MARVIN HARRIS, Antropología cultural, Alianza

viernes, 7 de septiembre de 2007

Historia de las teorías de la cultura: 1. La Ilustración

"Cuando Europa entró en la era de la exploración y la expansión mercantil, aumentó el interés en describir y explicar la diversidad cultural. El descubrimiento y exploración de todo un "Nuevo Mundo" -las Américas- abrió los ojos de filósofos, hombres de Estado, teólogos y científicos a los asombrosos contrastes de la condición humana.
Hacia mediados del siglo SVIII, durante el periodo conocido como la Ilustración, comenzaron a surgir los primeros intentos sistemáticos de ofrecer teorías científicas de las diferencias culturales.
El tema común de estas teorías era la idea de progreso. Eruditos como Adam Smith, Adam Ferguson, Jean Turgot y Denis Diderot mantenían que las culturas eran diferentes no debido a que expresaran diferencias innatas en las capacidades o preferencias humanas, sino debido a que expresaban diferentes niveles de conocimiento y logros racionales. Se creía que la humanidad, incluyendo a los antepasados europeos, había vivido, en cierto momento, en una situación "no civilizada", al no existir un conocimiento de la agricultura y de la ganadería, de las leyes y del gobierno. Sin embargo, gradualmente, guiada por el papel cada vez más importante de la razón en los asuntos humanos, la humanidad progresó desde un "estado natural" a un estado de civilización ilustrada. Las diferencias culturales eran casi, en buena medida, un resultado de los diferentes grados de progreso intelectual y moral conseguido por diferentes pueblos."

Extraído de:
MARVIN HARRIS, Antropología cultural, Alianza

sábado, 1 de septiembre de 2007

Definiciones de cultura: Edward B. Tylor

"La cultura o civilización, en sentido etnográfico amplio, es aquel todo complejo que incluye el conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el derecho, las costumbres y cualesquiera otros hábitos y capacidades adquiridos por el hombre en cuanto miembro de la sociedad"

TYLOR, E. B. (1975) [1871], "La ciencia de la cultura", KAHN, J.S. (comp.): El concepto de cultura: textos fundamentales, Anagrama

martes, 7 de agosto de 2007

La mujer sumisa. Dr. Talmey, O. Wilde, F.Khnopff y von Keller

"Un moderado grado de sumisión a los deseos y la voluntad del hombre que ama es [...] característico de la naturaleza femenina, y en absoluto anormal. Ni siquiera la total esclavitud sexual puede considerarse patológica, si es el medio de obtener o retener al hombre que manda. No es una perversión el que el temor a perderle y el deseo de tenerle siempre amigable, contento e inclinado al amor sean los motivos de la sumisión"
BERNARD TALMEY, Woman, 1908

"Me temo que las mujeres gustan de la crueldad, de la verdadera crueldad, más que de cualquier otra cosa. Tienen instintos maravillosamente primitivos. Nosotros las hemos liberado pero continúan siendo esclavas que buscan a sus amos, como si nada hubieran aprendido. Aman ser dominadas. Estoy convencido de que estuviste espléndido."
[Lord Wotton consuela de esta manera a Dorian de su sentimiento de culpa por el suicidio de la actriz Sibyl Vane]
OSCAR WILDE, El retrato de Dorian Gray, 1891

Fernand Khnopff (1858-1921). Un masque. 1899












































Albert von Keller (1844-1920). Die Tänzerin Madeleine. 1904

lunes, 7 de mayo de 2007

La civilización. Historia del concepto. 2


La definición de civilización como conjunto de características


Otra perspectiva para una devinición de la civiliación prestnea una combinación de elementos de delimitación con la información sobre la naturaleza de estas sociedades a partir de la compilación de listas de características de los diferentes niveles de organización social. Gorden Childe (1950) confeccionó una lista de diez características de las ciudades, seleccionadas para ser indentificadas a partir del registro arqueológico. Su concurrencia en un yacimiento antiguo suponía la existencia de una comunidad urbana que formaba parte de una civilización. Childe empleó estas características para definir y reconocer las formas tempranas de urbanismo e intentó demostrar cómo funcionaban y cómo se interrelacionaban. No resulta difícil distinguir en los diez índices de Childe distintas características primarias y secundarias de las civilizaciones antiguas. Las cinco características primarias se refieren a los testimonios de cambios fundamentales en la organización de la sociedad, mientras que las cinco secundarias están en relación con las diversas formas de evidencia que señalan la presencia de las cinco características primarias.


Características primarias



  1. Tamaño y densidad demográfica de las ciudades: el crecimiento de una población organizada implica un nivel más amplio de integración social.


  2. Especialización del trabajo a tiempo completo: la institunalización de la especialización productiva de los trabajadores, al igual que de los sistemas de distribución de intercambio.


  3. Concentración de excedente: existencia de medios para recaudar y gestionar el excedente productivo de campesinos y artesanos.


  4. Estructuración social de clases: organización y dirección de la sociedad por una clase dirigente privilegiada, compuesta por funcionarios religiosos, políticos y militares.


  5. Organización estatal: existencia de una organización política bien estructurada basada en la adscripción residencial, que reemplazaría a la identificación política basada en el parentesco.

Características secundarias




  1. Obras públicas momumentales: existencia de empresas colectivas en forma de templos, palacios, almacenes, y sistemas de irrigación.


  2. Comercio a larga distancia: expansión de la especialización y el intercambio más allá de la ciudad en un marco de desarrollo comercial.


  3. Obras de arte normalizadas y monumentales: formas artísticas altamente desarrolladas que expresan identificación simbólica y gusto estético.


  4. Escritura: la técnica de la escritura como instrumento en los procesos de organización y gestión.


  5. Aritmética, geometría y astronomía: inicio de las ciencias exactas y predictivas y de la ingeniería

Si se separan y reordenan estos diez puntos, se puede apreciar la profundidad de la comprensión y la perspicacia que caracterizan gran parte de los escritos de Childe. Las características primarias se relacionan con los cambios demográficos, económicos y organizativos que constituyen aspectos esenciales de los inicios de la civilización. Las características secundarias documentan la existencia de ciertas características primarias. Por ejemplo, una comunidad capaz de construir obras públicas monumentales ha de contar con artesanos especializados con el excedente suficiente para financiar esos trabajos. El comercio a larga distancia y a gran escala también resulta indicativo de la existencia de las características primarias. La especialización artesanal para crear bienes de consumo, la habilidad para concentrar excedentes y una organización política capaz de organizar el comercio se imbricarían en una red de comercio a gran escala. Dos de las características de Childe han sido objeto de fuertes críticas; la escritura y las obras de arte normalizadas. A primera vista, estos rasgos parecen tener una importancia muy secundaria, pero son indicadores de cambios fundamentales en la organización social. La escritura era utilizada, especialmente en las civilizaciones antiguas de Mesopotamia para llevar la contabilidad. La escritura, o algún sustituto que sirviera para el registro de transacciones complejas, resultaba necesaria para el tipo de sistema económico a gran escala que requería la civilización del Próximo Oriente. La utilidad de las convenciones artísticas no es tan aparente como la de la escritura, pero los temas del primer arte normalizado parecen reafirmar la estructura y los códigos sociales de la civilización antigua. La escritura, el arte normalizado y las civilizaciones antiguas, cuya aparición se produjo simultáneamente, estaban claramente relacionados y formaban parte de un mismo proceso.


Elman Service ha propuesto otro sistema de características para diferenciar las civilizaciones y los estados de otras formas de organización. A partir de información etnográfica procedente de todo el mundo, Service (1962) ha formulado una serie de niveles teóricos de organización. Service utiliza el término "estado" para evitar muchas de las connotaciones del término "civilización". Considera al estado como la forma más elevada de organización sociopolítica, caracterizada por un gobierno centralizado muy fuerte y una clase dirigente profesional divorciada, en gran medida, de los lazos de parentesco. El estado estaba muy estratificado y diversificado internamente, con patrones residenciales frecuentemente basados en la especialización de las actividades más que en las relaciones de consanguineidad o afinidad. El estado trataba de mantener el monopolio de la fuerza y se caracterizaba por la aparición de la ley. Su estructura económica se fundamentaba en el intercambio recíproco y en la redistribución, y estaba controlada por una élite con acceso preferencial a los bienes y servicios estratégicos.


CHARLES L. REDMAN, Los orígenes de la civilización. Desde los primeros agricultores hasta la sociedad urbana en el Próximo Oriente, Ed. Crítica, 1990

domingo, 29 de abril de 2007

Civilización. Historia del concepto. 1


La obra de los evolucionistas de finales del siglo XIX, como Edward B. Tyler y Lewis Herny Morgan, encasillaba el desarrollo de las formas culturales en una serie de etapas por las que habrían de pasar todas las sociedades. La primera era el "salvajismo", caracterizado por una escasa organización social y una bse subsitencial basada en la caza y la recolección. La siguiente etapa era la "barbarie", más o menos equivalente a una organización tribal con una subsistencia basada en una agricultura primitiva. El tercer y superor "período ético" concebido por Morgan era la "civilización", cuyo rasgo característico era la escritura.
Este esquema clasificatorio tripartito constituia un intento de categorizar todos los elementos de las culturas conocidas por la etnografía y de explicar la aparición de la civilización en términos evolucionistas. Al igual que otros muchos "sistemas mundiales" que intentaron explicar el desarrollo humano de manera simplificada, este esquema fracasó en muchos aspectos. Además de presentar problemas con los datos y sus interpretaciones, existen dos deficiencias básicas en el sistema de Tyler y Morgan. En primer lugar, cualquier esquema clasificatorio que asume la existencia de relaciones diacrónicas (a través del tiempo) sobre la base de ejemplos sincrónicos (en un momento determinado en el tiempo) cae por su propio peso. El estudio de diferentes formas sociales contemporáneas no permitiría la proyección de una o más de ellas hacia el pasado como formas ancestrales de las sociedades actuales. Es cierto que el registro etnográfico proporciona modelos que pueden ser contrastados con datos arqueológicos reales, pero no es posible utilizarlo simultáneamente como moedelo y como comprobación. La segunda deficiencia radica en el uso de términos peyorativos para clasificar las formas sociales. En los términos "salvajismo", "barbarie" y "civilización" se halla implícito un juicio de valor, ya que la barbarie se considera mejor que el salvajismo, y la civilización mejor que la barbarie. También puede dar lugar a la falsa idea, asociada a cualquier sistema de evolución unilineal, de que existen fuerzas inherentes guiando el desarrollo de las culturas que conducen necesariamente de una etapa a la otra. Muchos pueblos en diversos puntos han seguido esta trayectoria general de desarrollo, pero no es el único camino posible y, en ciertas circunstancias, el salvajismo puede resultar más eficaz para la supervivencia que la barbarie e, incluso, que la civilización.
Algunos historiadores del siglo XX, como Oswald Spengler y Arnold Toynbee, también intentaron construir historias mundiales. Estos intentos resultaron inadecuados por su carácter de síntesis universales basadas en datos muy escasos, procedentes exclusivamente del modelo de la civilización occidental. A pesar de ello, Spengler y Toynbee desarrollaron conceptos importantes para las investigaciones posteriores sobre la emergencia de la civilización. Spengler trataba de oponerse al etnocentrismo del mundo occidental de su época, al teimpo que sus ideas reflejaban un pesimismo generalizado y sugerían que progreso e historia no son equivalentes. Utilizó un modelo biológico de desarrollo en un intento de reducir el sesgo humanístico de sus interpretaciones. Spengler creía que existían similitudes entre la estructura y la forma de animales y plantas y las de las civilizaciones, y afirmaba que las civilizaciones experimentan un ciclo vital con las mismas fases de desarrollo, juventud, madurez y senectud. Spengler era un determinista ambiental y suponía que las características de una civilización estaban estrechamente relacionadas con las de su territorio. En su opinión, si una civilización llega a completar su potencial demográfico, artístico y científico, pasa rápidamente a la fase de senectud y muere. Las ideas de Spengler sobre la estrecha conexión entre la civilización y su entorno, y su preocupación por las etapas de cambio en el crecimiento de las sociedades, influyeron de manera notable en teóricos posteriores.
La obra de Arnold Toynbee Estudio de la Historia es otro intento monumental de explicar el curso de la historia mundial (1934). El concepto de progreso y la creencia en el "movimiento ascendente" de la historia impregnan toda la obra. Toynbee veía una elación directa entre la forma de la civilización y su entorno físico. El mecanismo primario de crecimiento y "progreso" social sería la aceptación por parte de la sociedad del reto procedente del medio físico con una respuesta a ese reto específico que provocaba la aparición de un nuevo desafío. Toynbee llegó a esta conclusión por medio de la comparación, un tanto superficial, de pares de sociedades eu se desarrollaron en ambientes diferentes. En cada caso el estímulo civilizador aumentaba en relación directa a las dificultades del medio. Toynbee citaba la superioridad de los pobladores de Nueva Inglaterra sobre los de regiones de características más acogedoras como un ejemplo de su hipótesis de "estímulo y respuesta". Abogaba por la idea de que una combinación de factores físicos tiene influencia en la aparición de la civilización en determinadas regiones. Los mecanismos que iniciaban la civilización eran en gran medida psicológicos y no fueron definidos con rigor. Actualmente tienen poca vigencia los detalles de sus hipótesis, pero del determinismo ambiental propugnado por Toynbee surgieron hipótesis de gran importancia, como la tesis hidráulica de Wittfogel, que se tratará posteriormente.
Varios antropólogos han intentado definir la civilización con finalidad clasificatoria y explicativa. Alfred L. Kroeber usó el concepto de "civilización" para dividir la historia humana en unidades analíticas (1953), definidas primordialmente por los valores y las cualidades conocidas como estilos. Este método de acotar civilizaciones es particularmente útil en las propuestas de investigación que utilizan restos materiales, como las obras de arte o el vestido, pero aporta muy poco a la explicación de las diferencias y similitudes entre civilizaciones y su desarrollo. En todo caso, se trata de un sistema clasificatorio a partir de un grupo seleccionado de atributos.
Otro método para definir las civilizaciones consiste en señalar sus diferencias respecto a su entorno. Robert Redfield caracterizaba las sociedades a partir de la oposición de constructos ideales, como lo rural y lo urbano, o las pequeñas y las grandes tradiciones. A diferencia del enfoque de Kroeber, concebido primordialmente para distinguir diferentes civilizaciones, la perspectiva de Redfield ayuda a entender el funcionamiento de las civilizaciones y estimula al investigador a buscar las pautas de interacción de los diferentes sectores sociales que constituyen la globalidad de la civilización. La contribución más importante de Redfield es la idea de que las características esenciales de la civilización, personificadas en la élite urbana, no pueden ser totalmente comprendidas sin hacer referencia a las pequeñas tradiciones del campesinado rural. Estas pequeñas tradiciones de la civilización se encuentran frecuentemente arraigadas en las comunidades tribales anteriores a la civilización. Aunque los tipos ideales de Redfield son demasiado generales para un análisis detallado, el énfasis en los aspectos de relación entre los componentes de un complejo civilizacional fue de importancia crucial en estudios posteriores.

CHARLES L. REDMAN, Los orígenes de la civilización. Desde los primeros agricultores hasta la sociedad urbana en el Próximo Oriente, Ed. Crítica, 1990