sábado, 10 de marzo de 2007

GOYA, Capricho 42, Tú que no puedes


A la crisis colectiva que envuelve al país y que Goya sufre directamente porque está vinculado al grupo de ilustrados, se une una crisis personal del artista. Entre 1791 y 1792 una grave efermedad lo deja sordo para el resto de sus días. En lugar de sentirse abatido, los contratiempos lo estimulan, y su genio creativo evoluciona, tanto en el aspecto crítico como en el formal, hacia la búsqueda de nuevos caminos. Goya se aboca a los grabados, que han experimentado recientes innovaciones técnicas y le ofrecen una ocasión única de contacto con el público porque puede multiplicar indefinidamente las copias. En 1799 pone a la venta su primera serie de Caprichos, una colección de ochenta "estampas de asuntos caprichosos".
Tú que no puedes es el último de una serie (del 37 al 42) en el que utilica la figura de un asno. Sobre un fondo oscuro destacan las estúpidas figuras de dos asnos sastisfechos de ser sostenidos por dos resignados campesinos. La tensión y el juego dinámico que establece entre zonas blancas y negras se acentúa cono la actitud opuesta de los campesinos y de los animalels.
La escena se desarrolla en una tierra sin cultivar y yerma. Con eso critica la miope política agraria de la España de su tiempo y se identifica con la preocupación que los círculos ilustrados experimentan sobre esta situación. Jovellanos, amigo de Goya, estaba redactando Informe sobre la Ley Agraria. También ridiculiza la mediocridad, incapacidad y medianía de los sectores dirigentes, los cuales se pueden identificar con los asnos, que en un mundo estamental defienden estúpidamente sus privilegios.
Sorprende la fuerza contundente con que Goya plasma la escena. Esta plástica, insólita y tangible a la vez, nos traslada a un mundo fantasioso e inverosímil, oculto en aquello más recóndito de la mente humana en un claro precedente del surrealismo. Con los Caprichos, creaciones totalmente libres, rompe formalmente con los ideales neoclásicos de belleza y como ilustrado hurga en las heridas más purulentas de la sociedad de su tiempo. Ya de vuelta de aquel esperanzado optimismo que se vislumbra en sus primeras obras, descubre los monstruos engendrados por la razón.
Al estallar la guerra de la Independencia (1808-1814), Goya realiza su segunda serie de gravados: Los desastres de la guerra, donde plasmará no solo la insurreción contra el tirano sino también el efecto embrutecedor que ejerce la guerra en el ser humano.

Elisabeth Sanxay Holding



Elisabeth Sanxay Holding nació en 1889 en Nueva York y recibió una educación esmerada en los mejores colegios de la ciudad. En 1913 se casó con George Holding, un diplomático inglés. El trabajo de su esposo obligó a la escritora a residir en varios países de Sudamérica y más tarde en las Bermudas. A lo largo de los años veinte Sanxay Holding publicó seis novelas extensas, muy bien acogidas por la crítica y el público, pero la crisis económica que vivió Norteamérica en 1929 afectó de manera drástica al mercado editorial, y su editor le aconsejó que se dedicara a las novelas de suspense, para las que era más fácil encontrar un público fiel. Fue así como Sanxay Holding, que por aquel entonces tenía dos hijas pequeñas a su cargo, empezó a explorar el mundo del crimen. Desde principios de los treinta hasta 1955, año de su muerte, la autora publicó dieciocho novelas, entre las que destaca La pared vacía (1947), que fue alabada por Chandler y seleccionada por Alfred Hitchcock para su famosa antología My Favourite in Suspense, y fue llevada dos veces al cine, una en 1949 con el título de Almas desnudas y otra en 2001 como The Deep End.Olvidada por muchos y venerada por algunos, que la consideran la creadora de la novela de suspense y maestra de Patricia Highsmith, Elisabeth Sanxay Holding es ya un clásico de la literatura norteamericana del siglo .

Enlaces de algunas películas basadas en sus novelas:
The Deep End (2001)
The Reckless Moment (1949)
The Bride Comes Home (1935)







JULIAN BARNES, Arthur & George


En Great Wyrley, un pequeño pueblo de Inglaterra, alguien mata caballos y ganado, y escribe anónimos en los que anuncia el sacrificio de veinte doncellas. Hay que encontrar un culpable, y George, abogado, hijo del párroco del pueblo, es el principal sospechoso. ¿Quizá porque él y su familia son los negros del pueblo? El padre de George es parsi, una minoría hindú, convertido al anglicanismo. George es condenado, pero la campaña que proclama su inocencia llega a oídos de Arthur Conan Doyle, el creador de Sherlock Holmes, quien emprende su propia investigación sobre el caso. Arthur es, además, el reverso del opaco George Edalji, quien sólo quiere ser muy inglés y cree en las leyes. Arthur ya es un escritor famoso, deportista y tiene una mente abierta, incluso al espiritismo. Es un feliz moderno de su época. El caso de Edalji y la intervención de Arthur Conan Doyle, ambos verdaderos, han inspirado esta novela, sostenida por una exhaustiva investigación y por una imaginación vívida.